Se prohíbe jugar a la pelota en la plaza de las libertades, si el fuera alcalde, prohibiría prohibir toda revolución por venir.
Un chiste, un verso, su nombre y un desengaño, montan en un vagón de metro.
Al cerrarse el telón, todo es extrañamente conocido, pero extraño no obstante. Mira al resto del reparto a los ojos y no se ven. Tirso queda atrás.
Hoy ha decidido pasar las tres horas antes de entrar al bar dando vueltas en la circular. La línea uno le empuja a su rutina. Menos mal que un canuto, le ha llevado de la mano hasta el momento, limando las asperezas de sus neuronas.
Se abre el telón, como la estación en la que está, aparece un ángel cuyo cabello un tubo de tungsteno ilumina. Se pregunta, primero por su fumada. Por todas las cosas brillantes que brillan en el metro de Sol. No ha llegado a percibir que era una mujer.
En el túnel del segundo acto, aparta su mirada al coincidir con la de la mujer. La ha examinado, ya sabe como es, pero el terror moral es su mayor enemigo.
Gran vía, está es la buena, ahora si. Es ella quien lo esquiva.
Un momento amigos, que se acerca urgentemente el tercer acto, como si del diablo de tasmania se tratase, pues va fumado, ha alargado demasiado la presentación y tiene las paradas contadas y las pupilas dilatadas. Los músculos de la cara en tensión. Si, es una casual sonrisa dramática que colisiona contra una mirada aviesa. Ahora si, por fin un momento de debilidad. Se confía lo va a aprovechar.
Y decirle; ¿que donde ha puesto el mar y las estrellas? que confuso andaba sin rumbo, hasta que apareció ella y las noches sin luna a su lado se llenen. Esta vez se mojaría y le daría un mar a su amor de Madrid, con el escroto seco y a sudar a la cama, para curar al mundo. Que necesita un cielo de piel y por una vez, por otra maldita vez. Pensó.
Pensó quemarse y regalarle un sol a su carita.
La megafonía anuncia TRIBUNAL. El de pie frente a ella, el chicle esta mascado y ya soplado demasiado. Estalla la burbuja, fin de la escaramuza. ¿Es tribunal? Desilusión en el vagón y aquí queda su “oficina”, se tiene que bajar. Ya nos canto Sabina el recorrido, pero en su canción todo resultaba mucho mejor, en el bar se lamenta.
PENSÓ.

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