jueves, 11 de febrero de 2010

¿Cómo estás?

Mal. Responde siempre que le preguntan, simplemente para crear expectativas y para esquivar la soledad.

Eso le había llevado a un estado de plenitud.

Antes de refinarse decía que estaba hasta la polla y realmente así lo sentía, pero su actual condición no le permite expresarse de esa manera tan honesta. Eso en las ultimas semanas le traía un poco de cabeza, ha llegado a sentirse un poco frustrado.

Siente la necesidad de ver paisaje abierto, de pasear al otro lado del margen, solo, con sus pensamientos, hasta olvidarse de ellos.

Pero no puede, quiere ir a jugar, pero ese adulto que en él se está gestando no le deja.

Entonces su entorno se da cuanta, la pregunta cambia, pasa a ser “¿que te pasa?” y para eso no hay respuesta si no es honesta y se le nota mucho.

Le duele no ser honesto, sobre todo si no saca partido de ello. Su demoledora honestidad siempre le ha metido en líos, pero ha seguido hacia delante, aunque fuese solo, ya encontraría ha alguien con quien serlo.

Lo era, cuando estaba mal, cuando estaba peor que mal. Sabia responder a un impertinente “¿que te pasa?” con gran maestría expresiva, aunque por simpatía y respeto a la inteligencia de su público, era parco en palabras.

Ahora ya no. Había perdido esa conexión consigo mismo.

Ya no se necesitaba.

Comenzó a investigar como deshacerse de esas preguntas angustiosas. Preguntaba y preguntaba, se llego a poner en piel de lo que tanto odiaba.

Así, está mañana, mientras perdía la ocasión de hacer ese viaje que tanto esperaba. Cuando ese adulto disparaba al niño que con inquietud por el cañón miraba. Se le oyó responder en una trabajosa sonrisa; Bien.



…y el amor es cómo esa obra maestra que Woody Allen nunca rodara, por no llegar tarde a cenar y tener tiempo después para tocar el clarinete.

martes, 2 de febrero de 2010

¿Por qué te escondes?

Se que eras tú la que estaba esta noche a mi lado en la cola del cine.
El frío, no es escusa para que te tapes la cara al verme llegar. Tampoco necesito vértela para reconocerte. Ni que hayan pasado tres años exactamente…

¿Sabes? Aun te quiero. Aunque hasta a mi me cueste creer que soy tan egoísta cómo para eso…

Es mentira que un clavo saca a otro clavo y que yo tenga costra.

Cada clavo que intenta sacar al tuyo, se me ha quedado clavado, haciendo el agujero más gordo, profundizando más en la herida. En lo solos que auténticamente estamos.

Sabia que estabas escuchando mis conversaciones, perdóname, no era mi intención entrar en tu juego poniéndome a hablar de mis nuevos proyectos y de lo bien que va todo últimamente. Pero ya sabes, solo hablo de cine.
Tú has movido primero, tapándote, aun sabiendo que te reconocería. Reconociendo que aun tenemos esa extraña conexión, de esos dos seres extraños que sin conocerse ya se conocían y cuando coincidían todo coincidía (nunca he agarrado a nadie tan fuerte cómo a ti).

Y se que te creerás la ganadora moral, por el sencillo hecho, de ir al cine sola y reivindicar otra vez más tu individualismo personal. Lo he sabido al momento de reconocerte, de ahí uno de mis comentarios, que buscaba tu reacción, pero nada, has hecho que pareciera que estaba hablando ¡con mi pareja! Eso ya es intolerable, bien sabes que prefiero follar a hablar, según tus onomatopeyas, lo hacia mejor…

También era tuya la frase de; me gusta cómo piensa este chico, ese día comiendo con tus compañeras, hiciste que me temblaran las piernas, se me estremeció la entrepierna, aparte la mirada.

Luego la frase se transformo en; se lo que estas pensando y me encanta. No nos vieron esos peinados tan modernos que acolchaban nuestros pensamientos, en por lo menos cuatro días, esos días tan bonitos que pasábamos pensando…

Después la cosa degenero; nene, pensamos demasiado…

Por lo menos sabes que sigo en esto, que poco a poco lo estoy consiguiendo. Que ya por fin vivo en Madrid, en un ambiente creativo y distendido. Que al final me hice gafas y no huí a Barcelona.
Seguro que ya sabrías que no hice la película, pero ahora sabes que he firmado para hacer una este año, mi primera película cobrando. Se que no coincide con esa utopia que entonces nos formamos. Pero chica, uno de los primeros puntos del manifiesto es que estarías a mi lado. Se prohíbe prohibir toda revolución por venir, pero tú, nos la negaste a ambos.

Lo que no sabes es todo el tiempo que he empleado en buscarte, por cierto tienes un bonito pueblo, deberías ir más a menudo, aunque tenías razón, esta lleno de gañanes.

Y yo, lo que sé, es que el destino no juega en mi contra.

Ya lo sé. Ya se ha acabado.