Se que eras tú la que estaba esta noche a mi lado en la cola del cine.
El frío, no es escusa para que te tapes la cara al verme llegar. Tampoco necesito vértela para reconocerte. Ni que hayan pasado tres años exactamente…
¿Sabes? Aun te quiero. Aunque hasta a mi me cueste creer que soy tan egoísta cómo para eso…
Es mentira que un clavo saca a otro clavo y que yo tenga costra.
Cada clavo que intenta sacar al tuyo, se me ha quedado clavado, haciendo el agujero más gordo, profundizando más en la herida. En lo solos que auténticamente estamos.
Sabia que estabas escuchando mis conversaciones, perdóname, no era mi intención entrar en tu juego poniéndome a hablar de mis nuevos proyectos y de lo bien que va todo últimamente. Pero ya sabes, solo hablo de cine.
Tú has movido primero, tapándote, aun sabiendo que te reconocería. Reconociendo que aun tenemos esa extraña conexión, de esos dos seres extraños que sin conocerse ya se conocían y cuando coincidían todo coincidía (nunca he agarrado a nadie tan fuerte cómo a ti).
Y se que te creerás la ganadora moral, por el sencillo hecho, de ir al cine sola y reivindicar otra vez más tu individualismo personal. Lo he sabido al momento de reconocerte, de ahí uno de mis comentarios, que buscaba tu reacción, pero nada, has hecho que pareciera que estaba hablando ¡con mi pareja! Eso ya es intolerable, bien sabes que prefiero follar a hablar, según tus onomatopeyas, lo hacia mejor…
También era tuya la frase de; me gusta cómo piensa este chico, ese día comiendo con tus compañeras, hiciste que me temblaran las piernas, se me estremeció la entrepierna, aparte la mirada.
Luego la frase se transformo en; se lo que estas pensando y me encanta. No nos vieron esos peinados tan modernos que acolchaban nuestros pensamientos, en por lo menos cuatro días, esos días tan bonitos que pasábamos pensando…
Después la cosa degenero; nene, pensamos demasiado…
Por lo menos sabes que sigo en esto, que poco a poco lo estoy consiguiendo. Que ya por fin vivo en Madrid, en un ambiente creativo y distendido. Que al final me hice gafas y no huí a Barcelona.
Seguro que ya sabrías que no hice la película, pero ahora sabes que he firmado para hacer una este año, mi primera película cobrando. Se que no coincide con esa utopia que entonces nos formamos. Pero chica, uno de los primeros puntos del manifiesto es que estarías a mi lado. Se prohíbe prohibir toda revolución por venir, pero tú, nos la negaste a ambos.
Lo que no sabes es todo el tiempo que he empleado en buscarte, por cierto tienes un bonito pueblo, deberías ir más a menudo, aunque tenías razón, esta lleno de gañanes.
Y yo, lo que sé, es que el destino no juega en mi contra.
Ya lo sé. Ya se ha acabado.
La trapecista que quería que la invitaran a bailar
Hace 14 años

No hay comentarios:
Publicar un comentario