Temblando, solo consigo sollozar. ¡Mis ojos piden más lágrimas! anhelan motivos por los que llorar. Nadie supo nunca nada. ¿Perdí el contacto con la realidad o este nunca estuvo? da igual, quizás solo sea frustración. Una canción que no compuse, otro guión que tampoco vera la luz…
¡Desbordado de ideas! pero estancado en pereza, en miedo, en un profundo vacío que solo deja vacío y solo fue eso. Vacío.
Hago el amor cómo si lo fuesen a prohibir, ¡aunque sea conmigo mismo!
Si, creo que alguien tendrá que cortar las alas a este individuo, porque sino se las cortara él. Ya paso el tiempo de dejárselas largas…
Salgo ya borracho, cuando voy de borrachera. Que últimamente, es tan a menudo cómo a buscar trabajo o simple sexo ocasional.
Mi mano sobre las teclas adquiere cierta elegancia, las acaricia y en descuidos las machaca. El pulso sigue siendo sincopado y nunca diré nada certero. Quizás en este diccionario no existan las palabras necesarias para expresarlo, será mejor dejarlo.
Será mejor dejarlo, ¡pero aun sigo! con ese miedo a dejarlo, ¡con el pánico, al vértigo! al “y ahora que” meta trancado. Me cago en lo postmoderno, en lo abstracto, en lo real y en lo raro. En lo común, en lo vulgar, lo mediocre, lo clásico, lo estilizado, lo pensado e improvisado.
Sigo siendo tan obsceno, tan obsceno y obstinado, que deformo cualquier forma, ¿para qué buscas eso? Lamenta el estilo, masacrado, clavando las pocas uñas que le quedan en el paredón. Perdón. Esas uñas se las comió el tiempo, lo pensado, buscando el "qué", evitando el “cualo”.
No hay nada que entender.
La trapecista que quería que la invitaran a bailar
Hace 14 años
