Nunca le dirías a Maikel Jordan que te gusta como juega al baloncesto…
Soy un cabrón por esperar que seas feliz.
Lo fui, por intentar que lo fueras.
Y aun más ahora, que deseo que lo seas, pero no tanto como lo eras conmigo.
Aunque no lo fueras. Aunque no te dieses esa oportunidad.
¿Seré un cabrón venido a menos en tus recuerdos?
Solo la sombra de lo que fui.
Y siempre al final del cuento por desgracia o por destino, coincidimos.
Ya de nada vale nada echarse nada en cara.
La trapecista que quería que la invitaran a bailar
Hace 14 años
