Él, ahora contenía la euforia que meses antes cuando su supuesto equipo, ganaba el mundial, no consiguió encontrar.
Ha vuelto a disfrutar de nuevo.
Hace poco menos de un mes que escribía; Miedos, temores, fobias y otros arrebatos de valentía. Uno de los relatos más honestos, cuya veracidad le supuso un problema a la hora de publicar.
Analizaba su generación perdida, no quería formar parte, pero si, que no le tocasen mucho los huevos, aunque él, no tuviese ni tiempo para tocárselos.
Estaba apunto de rendirse. Por primera vez en muchos años, se hizo la pregunta; ¿y mientras tanto? ¿Mientras todo eso que ansía llega?
Decía saberse sobradamente preparado (cosa que ahora le inquieta momentáneamente). Y su respuesta fue rotunda: pues mientras tanto, nos toca ser felices.
Bien, pues a la mierda con ser felices, a la mierda con emborronar hojas para apaciguar sus demonios (emborronar una más esta noche le va a costar más que de costumbre), a la mierda tener que reconciliarse con el mundo.
YA HA CONSEGUIDO LO QUE TANTO ANSIABA.
Y lo mejor de todo, ha encontrado en ello la felicidad.
Con un par de retoques, dará asco.
Bajo sus gafas de montura negra se agazapaba el vibrante poder sexual de un jaguar. Se creía Hank Moodie, sabiendo que su prosa no era tan interesante. Seducía, volvía a seducir, no dejaba títere con cabeza. Pero en su cabeza solo había pista de baile para una marioneta que parecía haberse automutilado, cortándose los hilos en ansias de libertad. Cada uno ansía diferente.
Decidido a dar asco. Decide ir a su encuentro.
La trapecista que quería que la invitaran a bailar
Hace 14 años
