lunes, 19 de enero de 2009

La pausa (capítulo en blanco).


Sentado enfrente, en busca de la pausa, del arrebato, del álbum blanco. Lo halle sin saber y si, por desconocimiento elimine ese fotograma en rojo…


Con un pulso de cámara sincopado, me encontré la canción. No lo sabia, pero estaba allí. Y recorriste mil doscientos kilómetros tantas veces…


Nunca quise contaminarlo, pero tú si. Toda tu vida fue una gran paja sin corrida, pero consideraste que correrse era aquello y ahora estas enfrente.


Arrebatado, crecí colgado en plena pausa sin factor sorpresa, sin puntos de inflexión, ni giro de la mitad.


Tú deberías tener más cuidado, te veo muy mayor, no me gusta. Tratas de sacar sentido al relato mientras yo solo te intento mantener en pausa. Tú ordenador habrá sido testigo de improperios. Pero lo hago por tu bien… me pitan los oídos.


No es por rellenar una hoja más, aunque una vez más lo haga. Solo quiero regalarte la pausa, para que cuando estés atrapado en el bucle real, recuerdes ese momento de abstracción y vuelvas ha…


Hace abrir los ojos y luego se olvida.


¿Me cuentas una historia? Ese nunca fue problema. Pero fue el punto de partida de este lacónico problema.


¿Tienes problemas? Creo que lo acabo de decir.


Obstinado sigues ahí. Por favor, busca la pausa o deja de leer...


Mal, muy mal. Si lo llego a saber pongo; catamita el que lo lea.


Gran película esa que filmaron unos monos borrachos con un móvil sin cámara. En youtube tropecientas entradas y en los golden globes idem de nominaciones.

¿Te has fijado en el símbolo del dólar en la tecla numero “4” del teclado?


En Samoa lo usan pero lo llaman tala. El símbolo procede del peso mexicano, una gran lección de Wikipedia.


Más conocimientos inútiles a tu cabeza.


TENDRÁ QUE SER AQUÍ Y AHORA.

lunes, 12 de enero de 2009

Too drunk to fuck! (Capítulo nueve, sábado)

Dead Kennedy’s por bossa nova irritan sus ojos, mientras los aprieta empieza a agitar la cabeza. Un modernito que aun no ha superado el acne juvenil le ofrece un mini de cerveza, ella se lo bebe de un trago y le devuelve al chaval el mini vacío y sigue a su bola. No recuerda hace cuanto tiempo se le olvido con quien había ido.

Sigue disfrutando de no haber nacido a tiempo para meterse coca en el estudio 54.

Sin ser como Anna Karina en “vivre sa vie” provocaba igual. Cuando dejo a su novio, tarde para ser catamita de nadie, se prometió que la edad de sus amantes masculinos superaría la suya por lo menos en seis años. Pero hoy no, hoy solo quiere quedarse sola en su burbuja.

Sabe que no es cuatro de junio de 1976, cuando los sex Pistols tocaron en Manchester por primera vez, ante las 42 personas que de estar sentadas al cabo de una hora inventaron el baile del “pogo”. Aquí no están los Joy division, ni nada parecido.
Por eso ella está sola rodeada de gente, en un acto multitudinario, cree que si solo es ella puede hacer algo más grande que el punk, el new wave, o el asesinato de Julio Cesar, en el cual hubo 5 espectadores.

Pisotones arrítmicos frustran sus delirios de grandeza, gargantas secas con cresta interrumpen su mística conexión, no canta. Solo se seduce, haciendo acrobacias en Exopotamia.

Es un jardín polar de abrazo tropical, fantasean los modernitos que empiezan a rodearla. Uno ya ha conseguido una sutil bofetada helada de desprecio, pero no parece haberle sido suficiente.

Al sentirse asediada, levanta los brazos y baila como si estuviera en Piccadilly. Nota unas manos que se posan en su cintura y se deja llevar. Ellos deben ser cinco o seis, no los va a contar. Ahora lucha por no abrir los ojos y se estrecha su burbuja aun más.

Una versión a capella de “ever fallen in love” da paso a una versión electrónica de “el cascanueces” con la que se encienden las luces y se apagan los focos. De la esperanza a la tristeza cotidiana.

Abre los ojos, una oleada de gente parece que la devolverá a tierra. Con la borrachera no hace ni por esquivar a los modernitos que la escoltan. Es la palabra silenciada.

No hay euforia predepresión, ni se arrepentirá en la cama a las cuatro de la tarde. Es ahora. Grita callada a la multitud “¡estoy borracha, joder!” los ojos se le cierran solos, pero los fuerza y aprieta sus parpados intentando no derramar una sola lagrima.

Necesita besar a los dueños de la razón, que la abracen sin consolarla.

…SE QUEDO LADRANDO AL PERRO DE BUÑUEL.

lunes, 5 de enero de 2009

Cómo Sabina. (Capítulo ocho, viernes)

Se prohíbe jugar a la pelota en la plaza de las libertades, si el fuera alcalde, prohibiría prohibir toda revolución por venir.


Un chiste, un verso, su nombre y un desengaño, montan en un vagón de metro.


Al cerrarse el telón, todo es extrañamente conocido, pero extraño no obstante. Mira al resto del reparto a los ojos y no se ven. Tirso queda atrás.


Hoy ha decidido pasar las tres horas antes de entrar al bar dando vueltas en la circular. La línea uno le empuja a su rutina. Menos mal que un canuto, le ha llevado de la mano hasta el momento, limando las asperezas de sus neuronas.


Se abre el telón, como la estación en la que está, aparece un ángel cuyo cabello un tubo de tungsteno ilumina. Se pregunta, primero por su fumada. Por todas las cosas brillantes que brillan en el metro de Sol. No ha llegado a percibir que era una mujer.


En el túnel del segundo acto, aparta su mirada al coincidir con la de la mujer. La ha examinado, ya sabe como es, pero el terror moral es su mayor enemigo.


Gran vía, está es la buena, ahora si. Es ella quien lo esquiva.


Un momento amigos, que se acerca urgentemente el tercer acto, como si del diablo de tasmania se tratase, pues va fumado, ha alargado demasiado la presentación y tiene las paradas contadas y las pupilas dilatadas. Los músculos de la cara en tensión. Si, es una casual sonrisa dramática que colisiona contra una mirada aviesa. Ahora si, por fin un momento de debilidad. Se confía lo va a aprovechar.


Y decirle; ¿que donde ha puesto el mar y las estrellas? que confuso andaba sin rumbo, hasta que apareció ella y las noches sin luna a su lado se llenen. Esta vez se mojaría y le daría un mar a su amor de Madrid, con el escroto seco y a sudar a la cama, para curar al mundo. Que necesita un cielo de piel y por una vez, por otra maldita vez. Pensó.


Pensó quemarse y regalarle un sol a su carita.


La megafonía anuncia TRIBUNAL. El de pie frente a ella, el chicle esta mascado y ya soplado demasiado. Estalla la burbuja, fin de la escaramuza. ¿Es tribunal? Desilusión en el vagón y aquí queda su “oficina”, se tiene que bajar. Ya nos canto Sabina el recorrido, pero en su canción todo resultaba mucho mejor, en el bar se lamenta.


PENSÓ.