Funde a negro sin abrir fundido. Sobre vuela la atmosfera de canal a canal The Von Bondies y tú seguirás tan guapa bailando sola.
Molestia estereofónica en mi oreja, sigo dando cera. Y ante mi una grada. Frente a la grada el mar y yo no estoy…
¿Cuando te vas? me pregunta Benigni. ¡Si acabo de llegar! Me deben quedar siete u ocho horas, pero no aquí. Y no me pienso enterar. Pues he bebido tanto café, que pasaran como en las quinientas millas de Indianápolis, cuando ponen una cámara en un coche. Dejare el subjetivo…
Y el otoño en mí, se resiente mi oreja. Está me la sé.
Me sumerjo en la arena del fondo, ahí cojo aire. Salgo a lo más profundo de la superficie y os observo. Miráis como si fuera a matar al protagonista antes del tercer acto… miráis como si fuera vuestra vida ficticia. Y veis los miedos, igual que dudo del valor.
La verdad es que no estaba premeditado, solo soy uno y no estoy. No estoy en vuestras cabezas, por lo menos en tantas como me gustaría. Es coña, simplemente casi nunca suelo ni estar por la mía o ese era mi objetivo de partida…
Todos esperan que abra la boca, pero es esta la que se me abre…
Si tengo que decir algo, diré; ¿Has visto…? que es decir nada.
El viento borra las huellas y se llevara con él el informe del censo del gotéele de tu pared, lo que te llevo la vida… mientras retumba en la atmósfera una retransmisión de la guerra de los mundos, aquí dios esta nostálgico y en vida se plantearía solo caminar sin dejar huella.
Parece que intento mezclarme entre vosotros, tomar forma corpórea, como cada noche intentamos todos… pero no, un espigón que no para de aumentar según avanzo me lo impide. He debido cenar opulentamente.
Y las palabras te hacen creer que le dan un sentido a las letras.
Solo son eso, letras… ordenadas aleatoriamente según la zona geográfica y como el sol, el viento y los reflejos del ordenador inciden sobre cada uno de nosotros.
Debería de matar este cementerio con la pipa que se quiere hundir en “come as you are”. Me sobra una opinión que no he pedido y es la que más me ha influido, quizás por su originalidad y estupidez, como son todas las genialidades de estúpidas. Tan estúpidas verdades que no son honestas.
Narices anestesiadas, mentiras que hacen metáforas con pinocho y mi entrepierna. La dipsomanía y los finales felices que se quedan a medias…
COMO EN UN SUEÑO.
