Todo por lo que merece la pena vivir…
Pintan de luces rojas los semáforos el horizonte de la calle.
El sol estampado en la pared, la rugosidad del gotéele.
La urgencia del aroma del café, invita a quedarme.
Otro día más me perdonan llegar un poco tarde.
En el vagón del detalle, hay quien sabe qué…
Aun es pronto, no lo diré…
Entre la gente hay personas, ¿quien te importa?
Soportablemente insoportables, superables ¿Quién te sobra?
Te amo, tengo todos tus discos. Me gustan los que no has grabado.
Aun queda un poco de felicidad dentro de cada uno de nosotros.
Escalones mecánicos inmóviles ante mi paso desgarbado.
Por fin corre el aire, que aquí es lo único acondicionado.
Solamente por que algo sea triste no significa que sea verdad.
Escribir un poema, saltar una reja, chocarnos uno contra otro…
Nunca lo sabrán, tampoco se lo diremos.
Las reales falsedades de artificios naturales y conductas erráticas del consumo.
Reflexionamos tarde y nos comemos lo cagado, ¿estas a gusto?
¡No lo encontrareis! Caminos equívocos, libertad de elección sin saber elegir.
Los radicales libres estropean la piel de las minorías étnicas.
Y cualquiera se cree un crítico. Estoy de parte del pervertido.
Alguien tendrá que defender al escalofriante hombre corriente.
En mi narcisista torre de marfil, masajeo palabras.
Cómo si ha alguien le importase que era una “y” donde pone “o”.
Soy feliz allí, pero una marea de mierda azota sus muros.
…es todo eso para lo que nacimos tarde.
