lunes, 14 de diciembre de 2009

el público siempre se ríe donde no debe

Estoy rendido, desfallecido, ha sido un día duro y para colmo mi teclado no escribe tildes…

Ha sido duro pero bonito, creo que esculpiré mi camino hacia la felicidad trabajando. Si, solo en esos momentos rozo mi vaga y lejana idea de felicidad.

Es muy tarde, me duelen las piernas, me pesan los parpados, pero mi puta cabeza nunca para, no desconecta. ¿Todavía no entiendes porque hago ciertas cosas?

Lo único que vale es escribir. Escribir es reescribir y como oficio no se lo recomiendo ni a esos seres tan queridos que son mis enemigos.

Pobres almas torturadas, todas las que no han llegado a trabajar en la era de la informática. En la era en que las vendíamos baratas. Aun con todo eso, cambiaria toda mi carpeta de textos de Works, por la ya cincuentona papelera, rebosante de courrier 12 de I.A.L Diamond.

No puedo dormir al lado de mi ordenador, son ya varios los días que llevo sin hacerlo y mañana volveré a madrugar para ir a currar…

Si no es el montaje, es un nuevo guión o la planificación de lo que queda o asomarme por la página del instituto nacional de meteorología a ver si no me llueve rodando exteriores o yo que se…

Un fotograma menos, aquí dos mas y me acuesto. Pues no. Aunque este el ordenador ya apagado ni de coña me duermo, escribo, garabateo en un cuaderno, al final vuelvo a encender la maquinita destildada.

Orson Wells decía algo así como que; yo no es que sea muchos yos, es que ustedes son pocos ustedes. Bendito sea y además dormiría y todo. Es la diferencia entre ser un genio o ser un insomne de mierda, que no deja de rascarse la cabeza, con gesto de tener ladillas y pose de tener garrapatas.

Hoy estoy un poco resentido conmigo mismo, porque ya son las cinco y en tres horas me suena el despertador y lo peor es que ayer y el día anterior me pasó lo mismo.

Se que te ha costado, pero has sonreído en algún momento, espero que halla sido el adecuado, por tu bien mas que nada y así mejor nos llevaremos.

Cuando con buenas intenciones me presentan a alguien que dicen que es “como yo” instantáneamente le doy mis condolencias.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Resistencia pasiva.

Aquella tarde, ante la atónita mirada de la dama de gafas oscuras, empañadas por el café y de cupones que de sus hombros brotaban, se situaba al otro lado de la barra. No hice nada.

Había quedado contigo, con el propósito de no pasar solos una noche más.

Me levante temprano, ya con mi media sonrisa. Un café con cigarro y a la ducha. Me podé, dedique más tiempo y empeño del normal a zonas tan intimas para mi, como mi piñata de pirata.

Pase un rato ante el espejo, me decidí por un look sobrio, pero un tanto Indie, mariconera incluida.

Cuando me quise dar cuenta se me hecho la tarde encima.

Derroche alguna gota de sudor, todo por llegar a tiempo a esa cita que en ultima estancia un sms retrasaba.

Para colmo el bar no era de ese tipo de bares a los que me agrada ir solo. Molaba, pero para estar contigo. En definitiva, no me gustaba una mierda.

Agobiado me pedí una caña. Percibí la presencia de una chica callada, que sentada en una mesa, llevaba tiempo sin consumir nada. Con un café que parecía que ni le gustaba. Como pedido por compromiso.

Leía un libro, cuidadosamente abierto algo menos de 90º. Lo cogía de tal forma que no me dejaba leer el titulo.

Del libro su mirada verde no apartaba, mientras yo por el espejo del fondo de la barra, por el rabillo del ojo y siguiendo una jugada geométrica de reflejos perfecta, la observaba.

Agache un poco la mirada, con el movimiento simultáneo de su brazo que se estiraba, dejándola ver la hora en su reloj de pulsera, el cual la esfera apoyaba en la mesa. Un giro de muñeca debió dar para verla. No lo se, pues en esta estratégica jugada solo me dio tiempo a mirarle las tetas.

Regrese rápidamente impresionado a mi cerveza casi llena. Solo me vio una ciega.

Volví a mirarla y la note apresurada. Pero seguía leyendo. Tendrá que devolver ese libro a la biblioteca, me dije.

Voy a dar un sorbo a la caña y noto un zumbido del móvil que casi me atraganta.

Otra vez has vuelto a cambiar los planes a tu antojo.

Al camarero le digo, esta vez con palabras y girando la mirada hasta la posición exacta del espejo; Cóbrate del café y de mi caña.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Puta SGAE

Un año más.

El mismo insomnio, la dipsomanía que a cada rato me acompaña y tú...

¿Sigues creyendo en no creer?
Por desgracia, si contesto a mi paranoia bipolar. Comportamiento irresponsable y pensamientos acelerados como ideas fugaces que se pierden sin dejar ninguna estela cuando me levanto del vater.

Conocí a un chino, lo único que de él recuerdo es que cagaba desnudo y trabajaba para la mafia.

Cometían delitos y lo llamaban ley. No tienes porque seguir la ley, si la ley es entupida le conteste cuando me dio lugar a la palabra, o mejor escrito, cuando le interrumpí en su diarrea verbal desmejorada por la razón.

¿Protestas? ¡No! Me quejo. Y asiento si puedo estar un rato quieto. Seguro que me distraía con un quejido vendido como canción.

Anoche te soñé, anoche te mate.

El hockey es mucho más aburrido de lo que nos venden. ¿Qué pensaría Aristóteles sobre el paradigma del deporte?
No lo se.

Me quiero demasiado cuando planeo tu suicidio.

…Y pago el aborto de demasiados dvds demasiadamente a menudo.

Prostituyo tu subcultura para mi divertimento… y me divierte tanto.

Las noches me las invento y los días los sueños, jamás os pagare copyright por un sueño.

Aunque solo es cuestión de tiempo…