Restregándose los ojos en calzoncillos, abre la puerta, agita el puño y maldice. Sus colegas se descojonan, se restriega la polla y bosteza. Uno grita;
- ¡Que vamos “palla”! “Aluego” te vienes.
Sube la música y sale haciendo rueda.
Se mete al baño, apunta con el tubo de pasta de dientes hacia su boca, aprieta como si quisiera una muerte mentolada y se atraganta. Empieza a toser, escupe como un viejo por su calle, le dan arcadas, escupe bilis, para, respira, se tranquiliza. Se mira al espejo, se le queda una mueca de absurdo. Apoya su mano y la levanta rápidamente, dolorido se mira y tiene una raja. Empapa su mano en Betadine y suspira enseñando las anginas. Se empapa la cabeza, agita los pelos empapando el espejo y sale.
Su cama está sin hacer, se sienta en ella. Coge el móvil, da a la tecla de llamada y sale la primera, su chica. Aprieta el botón.
Se tumba en la cama mientras da tono de llamada, con la otra mano se coge la polla.
El móvil le devuelve 3 pitidos de fin de llamada. Deja violentamente el móvil sobre la mesilla. Coge el portátil en el que hay una foto en una esquinita, de su novia, de cuando estuvo en Paris, con la gente de su facultad y lo pone sobre su cama, entra con cierto despecho en una página porno. Busca la sección de famosas, coge la almohada y se restriega frente al portátil, que reproduce el video y del que cuelga una fotito.
Llega corriendo, al bar a ver la salida de la carrera de formula uno. Sus colegas acaban de dejar el futbolín y se amontonan frente a la tele. El se queda junto a la puerta expectante.
Su madre le grita desde la barra;
- Ya era hora. ¡Pásate pa’ dentro, que hay mucho corte!
Sus colegas murmuran y se ríen.
Su madre, tiene ese poder de madre, de captar los estados de ánimo a la primera y pregunta a uno de sus amigos, sobre la salida nocturna de la jornada anterior. El colega muy solemne y con mucho tacto para que no le oiga su amigo, echado totalmente sobre la barra le explica a su madre. Su madre se recompone y sonríe agitando la cabeza.
En la cocina suena ruido de platos rotos. Su madre le manda a jugar al futbolín con los colegas. Este tira contra al suelo el único plato que se había salvado y sale del bar echándole la mirada del tigre al colega…
Es de noche, esta temporada para él, no ha existido la jornada 12 de liga. Se ha quedado en casa tocando toda la tarde y ya tiene una canción;
(Murmura entre arpegios)…y al final, la luz. No tan roja como la de la lámpara que nos alumbraba aquella noche.
(Canta, mientras toca quintas con mucha rabia, a lo Cobain) No vi vuestras cabezas, no jugaba en casa, me toco con un mongolo, me tirasteis la cerveza, me clave un cristal, ¡al pasar bajo el futbolo*!
LE FALTO ROMPER LA GUITARRA.
*Vease; Futbolo – Futbolín (Para el que no lo tenga muy claro).

2 comentarios:
Una de esas pocas veces en las que hay ganas de que sea lunes...
Besotes!
Muy bueno nene, está chulo.
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