Tengo los bolsillos llenos de cigarrillos. La mochila preparada entre cajones de botellines.
¿No regateas? No. ¿Cuánto vale el precio? Pues, según, si llueve, te dejo el paraguas en 5 euros. Tiene las varillas rotas y cuando salía del bar de mi madre, entre nubes y claros me pedía 3 euros… Ya no hay caridad humana, aunque dudo que alguna vez la haya habido.
El mundo es un gran mercado, todo tiene precio, hasta el precio. Yo, solo puedo aspirar a deambular por mi mercadillo, en paro, sin intereses, ni ambiciones, sin tener nada que hacer… Estoy de oferta.
Mi chica me ha quitado el precio y se me ha olvidado regatear.
Nunca entendí de tallas de bragas, ni de sostenes… La lluvia vuelve sexy a cualquiera. Pienso que después del chaparrón, solo quedara un gratificante olor a tierra mojada y nosotros secándonos la ropa…
Pero no, aquí en diciembre solo hace frío y ni los caracoles exhibicionistas salen a masturbarse. ¿Querrán los días participar de mi desidia y pasar más deprisa?
Cada día en el bar pienso, esto no es lo mío. Por la noche, después de unas risas salgo de mi caparazón y me digo aquí estoy a gusto y vuelvo a esta absurda rutina. Total, no soy el trompetista del utopia.
Quiero cambiar, irme a un país extranjero, perderme. Pero tengo demasiados compromisos…
Siempre lo mismo, miércoles tras miércoles, puesto tras puesto, siempre en el mismo sitio. Bueno, hoy no ha venido el zapatero sin su mujer. Eso que me pierdo, no se como la zapatera a aguantado tantos años con su marido… Mi chica ahora estará con alguien que no vale más que yo.
Aunque yo valga lo mismo que el resto de seres que no valen nada.
¡Hasta luego autoestima! Hola, auto-estigmas.
No voy a cambiar y el sol saldrá, para todos igual. Necesito escuchar lo de siempre, para saber donde estoy y si me voy, quien sabe a donde, quien sabe a que, lo escuchare. Veré las mismas pelis, una y otra vez.
La lluvia a limpiado las calles del pueblo, hoy no compartirán cotilleos las arrugas de la ropa del mercado con la fruta madura. Se quedaran en la ventana, diciendo nada y toda tu escalera.
Nunca estabas, nunca has estado, nunca he estado. Prefiero buscarte, entre mi, entre mis tripas. Si salgo de esta, estaré desmembrando la ceniza como a cada rato, que sin mi ríes y si llego, nunca más seré un “paluego”.
Entonces, déjame verte, una vuelta, un vistazo. La misma silueta en la sombra, las mismas piernas, el mismo culo y el pecho. Pero distintos labios…
Ahora si, ahora es el momento. Cojo la mochila y no miro atrás.

2 comentarios:
Hola, siento el retraso, pero es que ayer (domingo) no me iba Internet y en la calle hacia mucho frío y pase de bajar a un locutorio. Nada más, espero que os mole el capítulo. Aaaaaadios.
Estás perdonado jeje. Ya he terminado lo que has escrito por ahora. Este capítulo debería leermelo otra vez porque se me han escapado algunas cosillas. Bueno,ya nos veremos nen, adiooooooooooss.
Publicar un comentario